Carlos Monsivaís se encontraba dando una entrevista, la periodista no sabía cómo describirlo: “¿narrador, ensayista o cronista?”. Algunos denominaban la obra del escritor fallecido como una perfecta conjugación de las crónicas y los ensayos, o mejor dicho “croni-ensayos”. Su capacidad crítica, su estatura intelectual y su peculiaridad estilística lo convirtieron en una de las voces más reconocibles del panorama cultural hispánico. Siempre estaba presente en revistas, mesas redondas, programas de radio y televisión, convirtiéndolo en alguien fundamental en México.
El escritor Adolfo Castañón, dice acerca de Monsivaís “lo considero el último escritor público en México, no sólo cualquier mexicano lo ha escuchado o leído, sino que todos pueden reconocerlo en la calle" .Sus posiciones políticas y su perspectiva crítica lo llevaron, desde el inicio de su carrera periodística, a dar cuenta de todos aquellos fenómenos literarios, sociales y culturales que implicaban un desacato al autoritarismo, el orden establecido y el conservadurismo. Le dio mucha importancia a los derechos de las minorías sociales, la educación pública y la lectura. Sus detractores criticaron su postura en favor de la despenalización del aborto.
La literatura no fue su única pasión, pues se consideraba un incontrolable cinéfilo y acerca del cine afirmaba “La cinefilia es un asunto generacional, lo que me lleva a reconocerme en muchas páginas de Guillermo Cabrera Infante o de Manuel Puig. Para nosotros, el cine fue el equivalente a los que para otras generaciones fue el rock. El cine se convirtió en la posibilidad de integrar el espectáculo a nuestra vocación imaginativa y a nuestro gusto literario”.
Carlos Monsivaís se considera ante nada un simple lector, además de ser merecedor del Premio Nobel de Lectura como dijo Nicanor Parra. Carlos se ha convertido, por su inteligencia e ironía, en una de las voces críticas y narrativas más importantes de su México y de otros.
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