lunes, 14 de junio de 2010

No todos los periodistas suelen ser veraces

Es pura ficción

El period
ista Stephen Glass inventaba historias para ser publicadas en la revista The New Republic




Stephen Glass se sentaba cada día frente a su computadora en una oficina relativamente pequeña donde las más increíbles historias eran redactadas haciéndolas pasar por realidad. La revista norteamericana, The New Republic, se encargaba de ser el soporte donde las notas que supuestamente eran verificadas se mostraban hacia los lectores. Todos los hechos eran narrados en primera persona, Stephen quería dar la impresión de haber estado en el lugar de los hechos, describía en cada historia cómo eran los escenarios donde descubría la información.

En 1998 Glass fue descubierto pues una de sus historias que trataba sobre hackers fue leída tras su publicación por un reportero, Adam Penenberg, quien investigó acerca de esta historia que le parecía irreal. Stephen Glass se sintió amenazado pues Adam ya había descubierto que todo era una mentira, pero el falso periodista afirmó que había sido engañado por sus fuentes. Charles Lane, el editor de The New Republic, sospechando de la falsedad le pidió a Glass que lo lleve al lugar donde se había dado la reunión de los hackers pero éste, no supo seguir fingiendo y su nerviosismo salió a flote.

Se determinó que por lo menos 27 de las 41 notas que redactó eran falsas, algunas de ellas parcialmente y otras de forma completa. Por todo esto Stephen Glass fue despedido por Lane y la revista pidió disculpas a todos los lectores por los hechos falsos que habían sido difundidos.
Otro caso sonado en Estados Unidos fue el de Jayson Blair quien publicó en The New York Times más de 70 notas falsas. El editor del diario estaba al tanto de esas irregularidades pero no hizo nada hasta que el caso salió a la luz en la primera plana de un diario.

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